Amuletos y talismanes

Se calcula que más de la mitad de la población es supersticiosa y tiene siempre a mano un amuleto o talismán para sentirse mejor, para atraer a la suerte al dinero, para eliminar las energías negativas o bien para sentirse mejor.

En la vida cotidiana, se observa como se mantienen ciertas costumbres que se entrelazan entre la realidad y la superstición, todos los días sentarse en el mismo lugar de la mesa, pensar que un determinado día de la semana trae mala suerte, ponerse determinada ropa para un evento importante o jugar siempre al mismo número de la lotería, etc., muestra que siempre hay algo escondido de superstición en cada persona.

Los talismanes o los amuletos son los objetos que permiten sentirse bien o atraen a la buena suerte. La casa, el coche, el lugar de trabajo, siempre se adornan o se complementan con determinados objetos, que además de cumplir con la función de decorar, cumplen con la función de ser un objeto mágico.

A menudo se reciben una serie de regalos o se compran objetos que pasan a formar parte del mundo de la superstición, chinitos de la armonía, elefantitos de la suerte, amuletos turcos, budas, máscaras, dragones, piedras, anillos, son parte de los talismanes o amuletos que están presentes en la vida diaria.

Pero, lo que realmente le da el poder a todos estos talismanes o amuletos es la propia fuerza mental, la disposición energética o vibracional, y la voluntad puesta en ellos. El lugar que se le da en la casa, el cuidado que se le ofrece, es lo que le da el poder a ese objeto, porque cuando se entra en contando con él, las energías propias interactúen con ese objeto, cambiando las energías que hay alrededor.

Es necesario tener muy en claro que no está mal tener un amuleto o talismán y creer en él, en su energía positiva, pero una cosa muy distinta es depender plenamente de él. Es perfecto si se cuenta con un objeto de la suerte que cuando se lo toca o se lo mira brinda la seguridad de que todo funciona mejor, pero es importante tomar conciencia de que no es el talismán en sí, el que logra que las cosas funcionen, sino que es la propia persona y su energía puesta en relación con el objeto, lo que ofrece la buena suerte.

La excesiva dependencia de un objeto considerado un talismán o un amuleto, puede traer sus complicaciones, ya que si por cualquier motivo este se pierde, se sentirá que todo comienza a funcionar mal, y esto no será el resultado de una maldición sino que será producto de la falta de confianza en sí mismo. Lo que sucede es que la persona que depende permanentemente de un determinado objeto de la suerte, pierde el rumbo cuando no lo tiene más a su alcance.

Es necesario tener en cuenta que los talismanes o amuletos sirven para tener más seguridad en sí mismo, para potenciar la propia energía, para tener un apoyo energético pero no serán de mucha utilidad si se adopta una conducta de dependencia con él.

Es muy importante recalcar que una ristra de ajo, un llavero mágico o cualquier objeto de la suerte o para eliminar energías, no funciona por sí mismo, sino que actúa en base a esa interacción entre el objeto y la persona.

Si bien hay objetos como figuras de culto religioso que suelen tener ciertas reminiscencias arquetípicas de energía, el hecho que ofrezcan buena o mala suerte es secundario al objeto en sí.

Lo peligros de los amuletos es la dependencia, la utilidad que se le de y en el mal que se crea que pueda hacer. Existen numerosa cantidad y variedad de amuletos y talismanes, que pueden ser adquiridos o que son parte de nuestra propiedad, lo importante para obtener de ellos lo que se desea, depende de cuánto se interactúe con él, y de la fe y energía positiva que se pongan en él.