Conjuros

Para construir un hechizo o un conjuro apropiado es necesario, como primer paso, tener cierto conocimiento mágico. En este conocimiento se deben incluir las palabras de poder adecuadas, se deben conocer las herramientas que se han de utilizar, se debe además, visualizar correctamente y poseer fundamentalmente un conocimiento que permita la elección correcta de todo lo que se relacione con las energías del hechizo o del conjuro, lo que significa que si se desea hacer un conjuro para atraer el dinero, no sería muy útil utilizar una hierba con poderes de expulsión.

Otra de las condiciones fundamentales es la de conocer el momento adecuado para realizarlo, para obtener resultados positivos. Los momentos están relacionados con la astrología, y el mago o brujo, muchas veces tiene que tener cierto conocimiento, para adaptar cada conjuro a las condiciones astrológicas del momento en que lo está realizando.

En este arte, la conjunción del conocimiento y de la sabiduría es lo que debe permitir obtener la seguridad del momento adecuado para llevar a cabo la magia, esta conjunción permite saber que se cuenta con el medio apropiado para enfrentar el problema y solucionarlo, o si es necesario esperar, estudiarlo y realizarlo en otro momento, en el que se puedan obtener resultados positivos.

Muchos brujos o magos piensan que hay una gran tendencia a llevar a cabo conjuros o hechizos sin ningún tipo de reflexión previa. Es imprescindible que quien está realizando la magia tenga limpia su propia casa, es decir, tiene que tener en orden sus propios problemas para poder solucionar los problemas de los demás. Para desarrollar este arte tan exigente es necesario tener la mente bien despejada, fijarse el objetivo y tener siempre su propia vida bajo control.

Por otro lado, es conveniente tener en claro que la magia no es algo que tiene el poder de curar todo, a veces es necesario, para alcanzar el éxito, combinar los conjuros y hechizos con la sabiduría y los conocimientos convencionales.

Muchas veces resulta necesario, para obtener el éxito de un hechizo o de un conjuro, recurrir a personas que estén ampliamente familiarizadas con técnicas naturales.

Además todo el conocimiento debe estar fundamentado en la racionalidad, porque se debe tener en claro cuáles de los objetivo son alcanzables y cuáles no los son. Por otro lado, cualquier tipo de hechizo, ritual o conjuro debe respetar las leyes naturales, porque de no ser así solo se obtendrá el fracaso como resultado. Se debe tener en claro que estos actos conducen, no a lograr cosas imposibles, sino que buscan que la mente entre en contacto con una proyección astral para concretar las cosas que parecían imposibles, en el mundo real.

Otras de las condiciones establecidas a través del tiempo, entre todos aquellos que se dedican a llevar a cabo este arte, es el de guardar silencio para proteger la energía puesta en cada uno de los hechizos o conjuros. Dicen que cuando el poder se comparte se corre el riego de perderlo, porque el silencio hace que el poder y la atención se concentren en cada acto de magia. El mago no debe hablar de su magia con nadie, los comentarios informales, con las personas equivocadas pueden acarrear ciertas dificultades en el trabajo en sí, porque fundamentalmente se debe evitar cualquier tipo de suposiciones, porque nunca se puede conocer si las otras personas tienen sentimientos ocultos, celos, energías negativas que pueden influir en los resultados de los hechizos o conjuros.

Los magos o brujos tienen éxito cuando se involucran emocionalmente con las necesidades del otro, cuando tiene el conocimiento y la confianza plena en sí mismo, cuando tiene la capacidad de crear las formas del pensamiento en el ámbito astral y el conocimiento suficiente para lograr la integración en el mundo físico a través de la dedicación y de la voluntad. Sobre todo tienen que tener muy claro que el proceso de formación es continuo, estudiar permanentemente este arte y vivir toda la vida su fe.