El mal de ojo

Desde hace mucho tiempo se considera la existencia de ciertas personas que son capaces de emitir energías nocivas, a través de sus ojos, que pueden llegar a producir accidentes o perturbaciones en la salud.

Todas las culturas han aceptado la existencia de este mal y han estado constantemente en la búsqueda de métodos para prevenirlo. Es interminable la lista de síntomas que muestra el padecimiento del mal de ojo, puede haber mareos, jaquecas, convulsiones, agotamiento físico con insomnio, las fuerzas pueden aparecer o desaparecer improvistamente, se presentan faltas de ganas para iniciar o proseguir con algún proyecto y fundamentalmente, fuertes dolores de cabeza.

Es muy fácil darse cuenta que se está siendo víctima de este mal, sobre todo si las cosas iban sucediendo armoniosamente y de repente todo comienza a funcionar mal, si se comienzan a sufrir dolores de cabeza o cambios leves o abruptos de carácter, sobre todo luego de la presencia de personas envidiosas o negativas.

Se debe prestar mucha atención, por que estos síntomas también pueden ser producto de otro tipo de enfermedades, pero lo que determina realmente que se está padeciendo este mal, es que, una vez realizado el ritual los síntomas desaparecen inmediatamente.

Se puede decir que el mal de ojos se origina a partir de una asimilación de las energías dañinas que provienen de otra persona, esta transmisión que se da de persona a persona, puede ser consciente o inconciente, aunque se puede considerar que la transmisión, en la mayoría de los casos, suele ser voluntaria.

A través del ritual específico para el mal de ojo, se obtiene la desaparición inmediata de este mal. Se debe tener en cuenta que este mal no es difícil de erradicar, lo que resulta a veces muy difícil, es descubrir que está presente.

Este mal es muy frecuente en niños y en animales domésticos, por lo que es importante estar atento para descubrir el mal dentro de sus primeras manifestaciones. Estas malas influencias se pueden contrarrestar también, a través de amuletos.

Esta energía sutil y nociva que emana de la mirada de determinado individuo ha sido aceptada por todas las culturas, y éstas han desarrollado a su vez, variadas técnicas para diagnosticarla. Estas técnicas que se desarrollan para detectar el mal están en relación directa con la cultura particular de cada persona. Pero es común que en todas ellas, cualquier alteración de la vida diaria de una persona o de un grupo de personas, sea atribuida a este mal, el mal de ojo.

Una manera de detectar la presencia de este mal, es utilizando un recipiente con agua, que puede ser un plato, y otro recipiente con aceite. Este se puede realizar con la persona presente o con un objeto que pertenezca a esa persona que puede estar afectada. El presunto ojeado o la persona que quiere descubrir el mal, deberá introducir el dedo índice y el anular en el aceite y lo deberá dejar gotear sobre el agua. Si a continuación, las gotas se dispersan en una gran cantidad de pequeñas gotas o bien se hunden en ella, estará determinando que la persona está afectada.

Una de las técnicas más sencillas para detectar este mal es a través de la oración, para ello se debe colocar la mano izquierda encima de la cabeza de quien supuestamente esté afectado, seguidamente, con la otra mano se realizan repetidamente la Señal de la Cruz, para luego rezar tres Padres Nuestro, tres Ave Marías y tres Glorias. Terminada la secuencia de oraciones, si la persona se encuentra afectada por este mal, se comenzará a bostezar repetidamente, se sentirá que los ojos se le llenan de lágrimas, e incluso se pueden llegar a experimentar repetidos eructos.

Es muy importante tener en cuenta que los síntomas han de desaparecer en cuanto se termina la prueba, y que estos efectos, en ningún caso permanecerán en la persona que está detectando el mal, solo los síntomas determinarán su presencia.