¿Qué son los hechizos?

Los hechizos o conjuros son acciones o actos mágicos que se realizan para producir determinados efectos sobre la realidad a través de procedimientos sobrenaturales que poseen carácter litúrgico o ritual.

Los que practican este tipo de magia, no necesitan manejar ningún tipo de idioma en especial, sí, debe conocer profundamente la naturaleza para lograr aplicar mejor su energía y obtener así los mejores resultados. Los hechiceros son capaces de manipular este tipo de magia a través de la voluntad que es expresada mediante la palabra.

Para que un hechizo de buenos resultados es indispensable respetar los fundamentos de la magia y contar con un muy buen estado anímico. Es importante también, antes de iniciar cualquier tipo de hechizo o conjuro, tener muy claro los objetivos, para poder expresarlo de una forma clara, sencilla y coherente.

Se denomina sortilegio, (proviene “se sortis” que significa suerte y “legis” que significa lectura.) cuando el hechizo tiene como finalidad adivinar el futuro, y encantamiento, cuando la finalidad es llegar a someter a otra persona u objeto. Los hechizos son parte de las religiones paganas y de algunas religiones monoteístas, aunque su práctica está explícitamente prohibida en el cristianismo.

Cuando los objetivos y los medios utilizados en un hechizo son considerados inmorales, se los suele llamar magia negra, mientras que si los medios y los fines son inocuos, se los denomina magia blanca. Numerosas religiones neopaganas han podido recuperar la utilización de los hechizos y han podido revindicarlos, tal es el caso de los Wiccas.

Los hechizos mágicos son emitidos, por la mayoría de las culturas, los hechiceros, las brujas, o médicos brujos, en función de satisfacer las necesidades de un grupo de personas o de un individuo en particular.

Una bruja o un conjunto de brujas pueden emitir los amarres. Los hechizos de amarre se han originado en la santería, son antiguos rituales que pueden resultar peligrosos tanto para quienes lo llevan a cabo, como para las personas que lo reciben. Generalmente, los que realizan este tipo de hechizos aseguran que pertenecen a la magia blanca y que no trae ningún tipo de efecto o daño secundario a la persona que está siendo víctima del amarre, pero esto es una doblegación de la voluntad, por lo que no es otra cosa que un hechizo de magia negra.

Si bien durante mucho tiempo el hechizo ha sido perseguido bajo el cargo de brujería, actualmente esta práctica está protegida por la mayoría de las legislaciones democráticas, bajo el amparo de la libertad de creencias.

Los hechizos han adquirido una estructura determinada. Para llevarlos a cabo, el primer paso es la preparación del lugar, de los elementos, de las personas, de la disposición previa, como el ayuno, la oración etc. A continuación se realiza el acto de iniciación o apertura del ritual o acto litúrgico. Acto seguido se realiza la invocación, que es el pedido de colaboración por parte de las fuerzas sobrenaturales para hacer realidad los hechizos. Le sigue la ejecución, que es acto preciso del hechizo para realizar la transformación de esa realidad, a través de las entidades sobrenaturales invocadas, ofrendando de forma tangible o simbólica, distintos elementos para ganar el favor de las fuerzas invocadas. Finalmente se procede al cierre, que es la clausura propiamente del hechizo, en el cual se realiza el agradecimiento a las entidades que hayan colaborado.

Todos estos pasos hacen un paralelismo con la liturgia de numerosas religiones monoteístas, como en el caso de la Misa Cristiana.

Los hechizos sirven para atraer el dinero definitivamente, para conseguir un amor imposible, para llegar al casamiento, para detener un divorcio, para lograr que el amor retorne, para que el amor dure toda la vida, para la belleza, para bajar de peso, para romper con la indeferencia, para olvidar un amor no correspondido o un amor que ha provocado sufrimiento, para limpiar negocios, para atraer clientes, para atraer riquezas, para alejar la mala suerte, para conseguir trabajo, para protegerse contra la envidia, etc.

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