Ritual para energizarse y protegerse de las energías negativas

Este ritual puede ser realizado en cualquier momento del día, cuando se comienza a sentir que las cosas que ocurren a nuestro alrededor no están funcionando muy bien, o cuando se siente que la gente que nos rodea está ejerciendo ciertas presiones que provocan algún tipo de interferencia con la propia energía.

Permitirá recuperar la armonía para así poder enfrentar todas las situaciones o personas conflictivas, de una manera totalmente equilibrada. Debe realizarse con respeto y total convicción para obtener resultados positivos.

Se puede realizar periódicamente aún cuando esas energías no puedan ser percibidas, ya que nos desenvolvemos en un mundo donde existen personas que son capaces de afectar nuestra armonía.

Elementos necesarios para llevar a cabo este ritual:

Agua.
Vinagre.
Aceite aromático.
Una vela blanca.
Tres velas rojas.
Tres velas verdes.
Una imagen de San Cipriano.

Procedimiento para llevar a cabo el ritual.

Antes de comenzar este ritual es necesario hacer una limpieza profunda del hogar, para la cual se utilizará una solución compuesta por agua y vinagre en partes iguales, (Se le puede agregar unas gotas de esencia su preferencia). Este líquido se ha de pasar con un trapo por todos los pisos, los marcos de las puertas y de las ventanas, se debe prestar especial atención en los rincones. Una vez que se haya pasado esta solución por toda la casa se abrirán todas las ventanas para que todo se ventile muy bien.

Antes de comenzar con el ritual propiamente dicho, se deben conjurar las velas, para ello es necesario hacerlo un rato antes, para que se carguen con nuestras propias energías. A cada una de ellas se las debe impregnar con aceite aromático, realizando este proceso desde la base hacia la mecha.

Luego en se debe colocar sobre una mesa, cubierta por un mantel blanco, la vela blanca de protección, al lado de la cual se colocará la imagen de San Cipriano.

A continuación, se ubicarán las tres velas rojas en forma de triángulo alrededor de la vela y de la imagen, y las tres velas verdes formando un triángulo más grande alrededor del primero.

Luego, se procederá a encender en este orden, la vela blanca primero, luego las del triángulo externo y por último, las del triángulo interno.

Una vez que estén todas encendidas, se leerá la siguiente plegaria: “Por el poder de San Cipriano, te enciendo para que me protejas de todo lo negativo que pone en peligro mi hogar y mi persona”.

Seguidamente, se ubicarán de pie en el centro de la habitación, con los pies juntos, mirando hacia el Este, con los brazos pegados al cuerpo y con los hombros bajos. Una vez que se adoptó esa posición se procederá a realizar tres inspiraciones lentas y profundas, junto a tres exhalaciones también de modo lento. Luego colocarán las manos sobre el pecho, a la vez que se visualizan a si mismos como un ser lleno de una luz maravillosa, que llega para restaurar el propio equilibrio, de esta manera se estarán convocando a las energías internas que ayudarán a contrarrestar las energías provenientes del exterior.

Una vez que se ha mantenido la concentración en esa luz por el mayor tiempo posible, se procederá a levantar los brazos hacia los lados con las palmas hacia arriba, para dar gracias por la armonía obtenida. Este agradecimiento puede estar dirigido a San Cipriano, con palabras personales. Es fundamental cerrar este ritual con la palabra “Amen” o “Así sea”, para dar cuenta de que se pone fin a la proyección de energía.

Finalizado este ejercicio se procederá a apagar las velas, esto no se debe realizar soplándolas, sino que se ha de hacer con la punta de los dedos, que pueden estar humedecidos para no quemarse.

Luego se juntarán todos los residuos de vela y se los arrojará en un cruce de camino. La estampita se debe guardar dentro de los objetos personales.

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