Ritual para protegerse de los conflictos internos y externos

Este ritual es ideal para protegerse de los conflictos que pueden acarrear las personas que se desenvuelven dentro de nuestro entorno, que suelen provocar una desestabilización emocional, cargadas de conflictos, que podemos acarrear hasta nuestro propio hogar, contaminando por así decirlo, a todos nuestro seres queridos.

Antes de comenzar es importe elegir un lugar de nuestra casa donde se pueda estar lo más tranquilo posible, sin que ningún ruido, ni persona pueda distraernos de nuestro cometido.

Es necesario tener en cuenta que desde este lugar se debe visualizar la Luna, que ha de estar en su fase de Luna llena.

Materiales que se necesitan para realizar este ritual:

Un recipiente o bol.
Aceite de mirra, incienso y rosas.
Flores blancas naturales.
Cuatro velas blancas.
Cuatro sahumerios, uno de incienso, uno de jazmín, uno de lavanda y uno de perfume de rosas.
Una manta o almohadón de color plateado o de color blanco.
Música suave para acompañar el momento.

Modo de realizar el ritual.

El lugar que se ha elegido, además debe ser un lugar donde puedan sentarse o acostarse cómodamente, debe ser apto para visualizar la Luna por la ventana.

Antes de comenzar se deberá colocar el aceite de mirra, incienso y rosas en el recipiente, donde se lo mezclará muy bien. Con esta mezcla se procederá a conjurar las velas, frotándolas muy bien. Con un poco de esta mezcla se procederá a colocar unas gotitas en la nuca y en las muñecas.

Seguidamente se procederá a encender las cuatro velas, junto con los sahumerios, todos estos elementos se distribuirán alrededor de la manta que se colocará en el centro de la habitación.

Las flores blancas se colocarán en un florero en la entrada de la habitación, y se encenderá la música muy suave y de una armonía de su agrado, no debe traer recuerdos tristes ni melancólicos, solo debe servir para relajarse.

Una vez que este todo encendido y distribuido, se deberá sentarse o acostarse en la manta, permaneciendo con los ojos cerrados para concentrarse solo en la respiración que ha de ser profunda y pausada. A continuación, se pensará en la magia de la vida. La respiración será la puerta de entrada a la purificación de nuestro interior, que servirá luego para exteriorizarlo. Es necesario llegar a una relajación completa, concentrándose en el ritmo respiratorio, pero esto no debe ser de manera forzada.

Luego mirando la Luna fijamente, se repetirá la siguiente oración: “Diosa celeste, tú que eres una compañera inseparable del Sol, ayúdame con la luz que él te envía a liberar mi alma de todas las energías negativas. Irradia toda tu energía sobre mí, y ayúdame a liberar mi cuerpo y mi espíritu. Cierra la puerta a todos los influjos negativos, a todas las angustias y a los pesares que embargan mi alma, y que ocasionan tantos conflictos en mi vida. Que la armonía y la paz inunden todo mi ser para poder sobrellevar los malos momentos. Que así sea”.

Una vez finalizada la oración comenzarán a elevar los brazos hacia la luna, con las palmas abiertas para recibir la fuerza energética de la Luna. Se debe permanecer por un rato, el mayor tiempo que se pueda, con la mente en blanco, hasta que se pierda la concentración. Luego se comenzarán a mover lentamente, para luego incorporarse.

A continuación, se recogerá la manta que se colocará fuera del alcance de otros, ya que ha de ser utilizada para repetir este ritual, no debe ser usada para otros fines.

Finalmente se comenzarán a apagar las velas, siempre recordando que no han de apagarse con un soplo, sino con la punta de los dedos humedecidos. Se recogerán los sahumerios, y se los colocará junto con la velas en una bolsa de polietileno que será arrojada a un caudal de agua, (el mar, un arroyo, un lago). Las flores se pueden colocar, hasta que se marchiten, en la entrada de la casa.

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